sábado, 13 de marzo de 2010

Bajo Caroní (Parte I) (Dr. Andrés Matas Axpe)

El próximo viernes 31 se celebrará la culminación y entrega al país de la central hidroeléctrica Caruachi. Es mejor llamarla así, “culminación”, en vez de “inauguración”, porque realmente se celebra la entrada en operación total de la central, después de haber puesto gradualmente en operación 12 unidades a lo largo de tres años. De modo que la central se ha venido inaugurando de a poquito durante mucho tiempo.

Es característico de los proyectos hidroeléctricos un largo período de construcción. Hay que vaciar toneladas de concreto, construir presas de tierra y/o enrocado, instalar grandes equipos y todo esto mientras se manejan las aguas del río. Sólo las obras preliminares de accesos, desvíos del río, alcabalas y oficinas ocupan varios años. Por ello es necesario contar con el decidido apoyo del país que garantice la continuidad del proyecto y la exitosa consecución del mismo. Este apoyo se ha logrado y por ello podemos afirmar que Caruachi es un logro de todos los venezolanos.

Los antecedentes

Este éxito no es particular de Caruachi, sino de todo el desarrollo del potencial hidroeléctrico del Bajo Caroní. Siempre se ha afirmado que este programa es un logro de la democracia que se inició en 1958, pero esto, a pesar de ser verdad, es limitativo. Desde mucho antes de la democracia se concibió la significación de aprovechar el potencial del río Caroní, en primer lugar para impulsar a la región Guayana y después se comprendió su importancia como fundamento de la energía eléctrica de todo el país. Los orígenes se deben situar en los trabajos de la Corporación Venezolana de Fomento (CVF) creada en 1946. Entre sus primeras acciones estuvo la contratación de un estudio con la firma Burns & Roe, en 1947, cuyos resultados fueron decisivos para el inicio del desarrollo del Caroní. Entre sus recomendaciones estuvo “la construcción de una central aprovechando los saltos inferiores del río”. Esta primera idea dio origen a la pionera Macagua I y con ella a la instalación de una planta siderúrgica. Así se sembró la semilla y en adelante el árbol no dejaría de crecer.

A pesar de los turbulentos eventos políticos de fines de los cuarenta que originaron la dictadura de Pérez Jiménez, el desarrollo del Caroní continuó su avance. Se creó la Comisión de Estudios para la Electrificación del Caroní (CEEC) y se inició la construcción de Macagua I. En la dirección de la CEEC se nombró al pionero General Rafael Alfonso Ravard, que no era particularmente afín al dictador, lo que sería un buen augurio, porque los proyectos del Caroní siempre lograron mantenerse al margen de la política.

Al comenzar la democracia, en 1958, Rómulo Betancourt ratificó a Alfonso R. en su cargo y, luego de un profundo debate, se decidió continuar la electrificación del rió. Desde esos tiempos se concibió el programa del Bajo Caroní, con sus centrales Guri, Macagua II y III, Caruachi y Tocoma, las que se construirían progresivamente en función de las necesidades. Se decidió comenzar con el proyecto Gurí, ya que era el que ofrecía capacidad de regulación de las aguas del río. Las obras comenzaron en 1963 y dieron origen a la creación de Edelca. Desde entonces, junto con la construcción de grandes obras hidroeléctricas, nació una escuela de profesionalismo y mística que hoy constituye un patrimonio para el avance hacia una Venezuela moderna y un orgullo para todo el país.

El árbol siguió creciendo, lento pero indetenible. Todos los gobiernos de la democracia han apoyado al proyecto y lo han mantenido vivo. Su ritmo de avance ha estado signado principalmente por el crecimiento del país y sus necesidades de más energía eléctrica. En las décadas de los 60' y los 70', cuando el país crecía vertiginosamente, los proyectos del Caroní siguieron el ritmo que se marcaba. Se completó la primera etapa de Guri, se unificó la frecuencia eléctrica y se construyeron las primeras líneas de transmisión que llevarían la energía de Guayana a todo el país. Desde entonces el desarrollo del Caroní dejó de ser regional y adquirió el carácter de nacional.

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