martes, 26 de abril de 2011

Chernobyl, a 25 años. (Fuente: Vanguardia Mexico, F. Marquina.)



Los visitantes quedan absortos ante la catástrofe solo visible por la ausencia misma de vida, puesto que la naturaleza, al menos de manera aparente, sigue su curso, ganando terreno a las viviendas, carreteras y caminos, casi invisibles ya por el avance de la maleza. Si no fuese por el contador Geiger que comienza a petardear de manera insistente según nos acercamos al segundo control, nada diría que aquí hay una amenaza letal e imperceptible.

Antes de cruzar el segundo control, los periodistas acreditados hemos de firmar unos documentos en los que nos responsabilizamos de las consecuencias nocivas que esta visita pudiese tener para nuestra salud. A este lado de la frontera viven los trabajadores que deberán construir el nuevo sarcófago sobre el reactor accidentado, unos 2.500, que viven 50 días en el primer anillo de la zona de exclusión en turnos de 50 días dentro y otros 50 fuera, para evitar recibir así recibir excesivas dosis de radiación.

Los trabajos parecen avanzar lentamente, más aún cuando el gobierno ucraniano no consigue recaudar los 1.500 millones de euros (más de 2.100 millones de dólares) necesarios para la construcción de dicho sarcófago, una obra de ingeniería impresionante que será construido bajo circunstancias de toxicidad extrema, todo un reto para los avances tecnológicos que deberán minimizar al extremo la participación de operarios en los trabajos.

Una vez cruzado el segundo control nos adentramos realmente en la zona contaminada, al cruzar el llamado bosque rojo los contadores Geiger de los que disponemos dan la voz de alarma, el suelo aquí recibió el grueso de los materiales radioactivos, y aún hoy, 25 años después, sigue siendo peligroso bajar del vehículo y pasear entre sus árboles muertos. En este punto enfermaron fatalmente no pocos soldados del Ejército Soviético en las labores de contención del accidente, aquella primavera de 1986.

Avanzando por la carretera que lleva a la central, bordeada de aldeas y casas abandonadas y arruinadas por el paso del tiempo, nos recibe el letrero de la ciudad, Prípiat, el símbolo más conocido de esta catástrofe. “La ciudad Fantasma”, aquella que albergaba a los trabajadores de la central nuclear. Una ciudad joven, construida en 1970 y destinada a ser el modelo de la vida soviética y su progreso tecnológico. Una ciudad que murió a sus 16 años, cuando, tras la explosión del reactor número cuatro de Chernóbil, situado a escasos kilómetros de esta ciudad, similar en su esquema a todas las construidas bajo el régimen comunista.

La ciudad está sellada por un tercer control militar, que la cerca completamente y que está destinado a evitar el expolio perpetrado por vecinos de otras áreas que, indiferentes ante el peligro radiactivo, desvalijaron todo lo que tenía algún valor en la ciudad tras ser abandonada a toda prisa por sus 50.000 habitantes días después de la explosión.

UN SILENCIO SOBRECOGEDOR

La calle Lenin, en su día avenida vertebral de esta ciudad ahora muerta, es un escenario siniestro. Avanzamos sorteando ramas caídas, maleza sobre el asfalto y cascotes, frente a nosotros pasan la “stolóvaya” (comedor popular soviético), el cine, una peluquería, cabinas de teléfonos…todo abandonado y carcomido por el paso del tiempo.

Aquí la radiactividad es más baja, pero peligrosa para estancias prolongadas, por lo que el militar ucraniano que nos acompaña asegura que no se podría volver a vivir en estas calles (si es que alguien desease tal cosa), al menos en otros 90 años, ya que una estancia permanente allí es, a día de hoy, imposible.

El silencio en una ciudad es algo sobrecogedor, allí donde el bullicio y el ruido de coches y sirenas deberían estar presente, su ausencia resulta desasosegante y descorazonadora, Prípiat es la tristeza. Desde lo alto del los edificios policiales, a más de ocho plantas de altura, la ciudad es tan gris como el cielo lluvioso. Nada se mueve. Los escudos de la República Socialista Soviética de Ucrania, continúan en lo alto de los dos edificios más elevados de la ciudad, testigos mudos de la desolación y el abandono.

En Prípiat todo ha sido desvalijado, no queda ni un solo radiador en sus edificios, las cocinas de los apartamentos han sido desprovistas de todo aquello que funcionase, las tazas de los váteres arrancadas, sólo los muebles más voluminosos permanecen, lo que nos demuestra que la protección y el cerco militar de la ciudad ha sido absolutamente ineficaz.

Todo esta parado en los últimos años de la década de los ochenta, los calendarios no pasaron más hojas que, se quedaron todos en abril de 1986. La atracción de feria, que debía ser inaugurada esa primavera, quedo para siempre parada, su noria, quizás la imagen más conocida de esta ciudad fantasma, no llegó a dar ninguna vuelta.

Dejando la ciudad atrás, nos acercamos al reactor, cuyo sarcófago, construido a costa de la salud y la vida de los llamados “liquidadores”, está a día de hoy en un estado peligrosamente deplorable.

Este sarcófago, construido inicialmente para contener la radiación durante una treintena, está ya al borde de su vida útil por ello los esfuerzos del gobierno ucraniano de acelerar la construcción de uno nuevo y definitivo, ahora que la comunidad internacional está más sensible tras la avería de la central japonesa de Fukushima, accidente que las autoridades niponas han situado ya al nivel del de Chernóbil.

La explosión dejó también aquí un escenario de pesadilla, miles de máscaras de gas y trajes de goma, corroídos por los 25 años transcurridos, yacen en los caminos que bordean la central. Los reactores 5 y 6, que debían completar las instalaciones, y que estaban en plena construcción aquella primavera, son ahora dos moles abandonadas, rojizas por el óxido.

Aquí trabajan diariamente varios centenares de técnicos, y en las inmediaciones de los abandonados reactores 5 y 6 hay un restaurante para los trabajadores, absolutamente similar al de cualquier ciudad soviética, donde trabajan con calma e indiferencia las cocineras, que parecen ajenas al escenario de pesadilla del exterior.

PLANES DE FUTURO

La zona de exclusión seguirá siendo un lugar inhabitable durante varias decenas de años más, y las zonas donde la tierra recibió materiales radiactivos de manera directa no podrán serlo nunca.

Aun así el gobierno ucraniano baraja la posibilidad de repoblar el primer círculo de la zona de exclusión, esto es, tan sólo los diez kilómetros cuadrados en torno a la central quedarían vedados.

Por el momento, Kiev ha dado luz verde a que los turistas pueden visitar todas las zonas afectadas de manos de empresas privadas , algo que ha resultado especialmente polémico entre la comunidad de “likvidátor” (liquidadores), que no ven con buenos ojos este negocio del morbo, más aún cuando los precios por persona de las excursiones organizadas superan con creces las pensiones que estos supervivientes cobran, ya que una excursión individual cuesta con estas agencias privadas 500 dólares, de los que ni un solo céntimo se dedica a la atención de los afectados por la radiación.

DESTACADOS:

* Aún hoy, 25 años después, sigue siendo peligroso bajar del vehículo en esta zona y pasear entre sus árboles muertos.

* El letrero de la ciudad, Prípiat, el símbolo más conocido de esta catástrofe, permanece. “La ciudad Fantasma”, aquella que albergaba a los trabajadores de la central nuclear, fue construida en 1970 y destinada a ser el modelo de la vida soviética y su progreso tecnológico.

* El gobierno ucraniano baraja la posibilidad de repoblar el primer círculo de la zona de exclusión, esto es, tan sólo los diez kilómetros cuadrados en torno a la central quedarían vedados.

viernes, 15 de abril de 2011

Israel May Hold the World’s Third Largest Reserve of Shale Oil (economywatch - David Caploe, PhD.)




Last summer huge deposits of natural gas were found along Israel's northern coastline.

As with almost everything having to do with that controversial country, both Israelis and others found this "revelation" a mixed blessing, to say the least. On the one hand, it certainly eases concerns about Israel's energy viability, with enough not just for its own needs, but sufficient quantities to become a major exporter as well.

At the same time, many Israelis feared the effect such "easy money" would have on the country's already significant elite corruption problem, and its proximity to Lebanese territorial waters raised once again the question of the wisdom of Israel's 2006 invasion, which alienated many previously pro-Israeli elements in Lebanon, and seemed sure to fuel a national consensus to contest any easy access for which Israelis might be hoping.

Hmmmm ... sounds a bit like BP and their Arctic drilling problems in Russia ... ;-) ...

Now, it turns out, even more fuel is being added to Israel's energy fire -- so to speak -- with the equally stunning news that the country may hold the world's third largest quantities of shale oil - behind the US and China, both of whom would consume almost all of their own production - meaning Israel could indeed become the world's largest exporter of shale oil -- hence the comparison to Saudi Arabia.

Israel a global super power in energy ??? The mind boggles.

But the same sort of technological revolution that has made previously inaccessible on-shore natural gas suddenly available - via a process of hydraulic fracturing, or fracking, an environmentally destructive process whose impact on the global natural gas scene we discussed last week - is now apparently transforming the extraction of shale oil as well - and in so doing, shaking up the energy dynamics of the entire world, including Israel.

How did all this come to be ???

The most recent developments in this story start with Dr Harold Vinegar, the former chief scientist of Royal Dutch Shell, who is at the center of an ambitious project to turn Israel into one of the world's leading oil producers. Israel Energy Initiatives, or IEI, where Vinegar is chief scientist, is working on projects to extract oil and natural gas from oil shale from a 238sq km area of the Shfela Basin, to the south and west of Jerusalem.

Oil shale mining is often frowned upon by environmentalists for many of the same reasons as fracking: it's a dirty process that is both energy and water-intensive.

IEI, which is owned by the American telecom group IDT Corp, believes its technique will be cleaner than that of other operators because the oil will be separated from the shale rock up to 300m beneath the ground.

Water will be a by-product of the process, rather than being consumed by it in large volumes. Vinegar says Israel has the third-biggest oil shale deposits in the world, outside the US and China:

"We estimate there is the equivalent of 250 billion barrels of oil here. To put that in context, there are proven reserves of 260 billion barrels of oil in Saudi Arabia."

And not to upset too many people, but we also ran an item earlier this year about Arab scientists working for ARAMCO who argue that the Saudis have, in fact, systematically OVER-estimated their proven reserves.

IEI estimates the marginal cost of production will be between $US35 - 40 per barrel.

This, Vinegar points out, is cheaper than the $US60 or so per barrel that it costs to extract crude from inhospitable locations such as the Arctic - wow, if BP CEO Dudley isn't gnashing his teeth when he reads this ;-) - and compares with $US30 - 40 per barrel in some of the deepwater oilfields off the coast of Brazil.

"These Israeli deposits have been known about, but have never been listed before. It was previously assumed there was not the technology to deal with it."

IEI hopes to begin production on a commercial basis by the end of the decade, with a view to producing 50,000 barrels per day at the outset. This would be a fraction of the 270,000bpd consumed daily by Israel, but would be a significant step towards making the country energy-independent. With one barrel of oil comprising 42 gallons, Vinegar estimates each ton of oil shale contains approximately 25 gallons.

The extraction process involves heating the rock underground, using electric heaters, to approximately 325C, the level at which the carbon-carbon bonds in the rock start to "crack".

Wow, this really DOES sound like the shale oil equivalent of "fracking". The oil produced by the process is light and easily refined to a range of products, including naphtha, jet fuel and diesel.

This is significant, since light oil -- like that produced in Libya -- is considered "sweet" and much less costly to refine than the heavier crude found in Saudi Arabia.

Given the importance of political receptivity to outside investors in the energy business, it's not surprising the project is attracting serious interest from outside investors. In November, 2010, an 11% stake in Genie Oil & Gas, the division of IDC that is the parent company of IEI, was acquired for $US11m by Jacob Rothschild, the banker, and Rupert Murdoch, chairman of News Corporation and promoter of right-wing lunacy throughout the English-speaking world.

Genie's advisory board includes impressive figures such as Michael Steinhardt, the hedge fund investor, and more frightening ones, like Dick Cheney, former US vice-president, and co-founder of the Shiite Islamic Republic of Iraq, along with his running buddy George W Bush.

An appraisal is now under way that would be followed by an 18-month pilot stage, according to Vinegar. Among the issues this will address will be concerns raised by environmental groups, including an examination of IEI's claims that the process does not require excessive use of water or energy.

Reassurance will also be sought that a local aquifer, which is several hundred metres below the shale deposits, will not be contaminated by the work. This is key, because, while the Middle East may have an abundance of fossil-fuel energy, it has a decided shortage of water, so any process that is a major net consumer of water may not be cost-effective from an overall point of view.

Assuming these early stages are completed successfully, a demonstration phase would then take place over three to four years, during which the work completed in the pilot phase would be continued on a larger scale. Only then would the commercial operations begin.

By that time, up to 1000 people would be employed on the project, many of them specialist engineers from outside Israel, says Vinegar, who adds:

"Funding is not needed for the pilot and demonstration, although once we get to 50,000 barrels per day, we would want to have a partner. We have been approached by all the majors."

Not surprisingly, the project still faced a number of significant issues, as Vinegar points out:

"There is a geological risk:

- Is the resource there?
- What is the risk to the aquifer?
- We have no doubts here, in particular that the resource is there and is of good quality,
- but the pilot can prove these things.

"Then there is the technological risk:

- Can we drill long horizontal wells?
- Can the heaters be placed in them?
- And can they last?

"And finally there is the economic risk, what the price of oil does. But I think the price is going to continue rising, to the extent that, by 2030, we will be at around $US200 per barrel."

And while this seems to have escaped Vinegar's attention, which is not a great sign, there is a fourth potential risk for the project: whether it is capable of sufficiently overcoming substantive objections from environmentalists to win popular support - perhaps the most important challenge facing him and his colleagues.

If they are successful, though, it will probably mean an end to one of the most humorous stories in Jewish culture about fossil-fuel energy: During a crowded Passover service, a rabbi telling the story of the Exodus from Egypt was interrupted by an old man, who kept shouting, "Moses was a schmuck, Moses was a schmuck."

Of course, the congregation was shocked, and the stunned rabbi finally asked the old man why he was criticizing the great hero of Judaism / Christianity / Islam. The old man replied without hesitation: "He said when they come out of Sinai, turn left. If he had any brains, he should have told them, "Turn right.'"

David Caploe PhD
Chief Political Economist
EconomyWatch.com

martes, 5 de abril de 2011

Petrobras: "Brasil es hoy la mejor frontera de desarrollo de nueva producción de petróleo en el mundo"






Río de Janeiro, 22 mar (EFE).- Estados Unidos necesita darle más valor a su alianza estratégica con Brasil si quiere beneficiarse de las gigantescas reservas que la petrolera brasileña Petrobras descubrió en aguas muy profundas del océano Atlántico, afirmó hoy el presidente de la compañía, José Sergio Gabrielli.

El ejecutivo se refirió de esa forma al interés en las reservas de crudo descubiertas por Petrobras que el presidente estadounidense, Barack Obama, manifestó durante la visita oficial que hizo a Brasil los pasados sábado y domingo.

"Si el Gobierno estadounidenses quiere darle un valor estratégico a sus importaciones de petróleo de Brasil tiene que crear condiciones para darle valor a la alianza estratégica. Ese es el desafío que tiene Estados Unidos", dijo el presidente de Petrobras al participar en un seminario para inversores en Río de Janeiro.

Según Gabrielli, Estados Unidos puede apreciar esa alianza mediante la oferta de préstamos a las empresas petroleras brasileñas, ofreciendo incentivos a las empresas estadounidenses que quieran operar en Brasil y dando facilidades para comercialización del producto brasileño en ese país.

"Otros países tienen esos instrumentos, pero Estados Unidos no los tiene", agregó.

La visita de Obama a Brasil fue centrada en asuntos económicos y energéticos, entre los cuales la posibilidad de que Estados Unidos aumente sus importaciones de petróleo brasileño cuando Petrobras comience a explotar las reservas que descubrió en el llamado presal.

Gabrielli calcula que Petrobras puede doblar sus reservas probadas de petróleo en cinco años luego de que declare comerciales los yacimientos del presal.

La compañía brasileña tiene reservas probadas por 14.000 millones de barriles de petróleo, pero ya ha identificado entre 10.000 y 16.000 millones de barriles de petróleo extraíbles en los yacimientos explorados en el presal.

Como Brasil ya es autosuficiente en petróleo y prefiere aumentar su abastecimiento de combustibles vegetales como el etanol, las reservas extraídas del presal serán destinadas principalmente a la exportación.

"Brasil es hoy la mejor frontera de desarrollo de nueva producción de petróleo en el mundo. Con los hallazgos del presal, en términos de largo plazo, Brasil se presenta como un país con enorme potencial de desarrollo en la producción", dijo Gabrielli.

"Es evidente que todo el mundo quiere participar de ese proceso", agregó el presidente de la Petrobras al referirse al interés de empresas estadounidenses en explorar el presal y de Estados Unidos en abastecerse con el crudo procedente de esas reservas.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Quién controla las agencias de Control Nuclear (Stephen Leahy - IPS, Tierramérica)



UXBRIDGE, Canadá, mar (Tierramérica) - Mientras Japón afronta un accidente nuclear que puede ser el peor de la historia, parece evidente que cualquier debate sobre la seguridad de la energía atómica debería abordar la independencia de los organismos reguladores.

El 26 de abril de 1986 varios incendios y explosiones en la central nuclear ucraniana de Chernobyl liberaron material radiactivo que se expandió sobre Europa oriental y occidental, especialmente en la propia Ucrania, Bielorrusia (hoy Belarús) y Rusia, entonces repúblicas soviéticas.
Veinticinco años después, el reactor número cuatro de Chernobyl continúa emitiendo radiactividad pese a que está sepultado bajo una gruesa pero deteriorada cubierta de hormigón armado.

Europa y Estados Unidos intentan recaudar más de 2.000 millones de dólares para construir un sarcófago permanente que contenga la radiación.

El desastre de Chernobyl suele ser atribuido a tecnología obsoleta y a la opacidad característica del régimen soviético.

El accidente en la central japonesa de Fukushima I, operada por la Compañía de Energía Eléctrica de Tokio (Tepco), se desencadenó por los daños que le causaron el terremoto de nueve grados en la escala de Richter y el inmediato tsunami del 11 de este mes. Pero "Tepco no tiene los mejores antecedentes de seguridad o de transparencia en la información", dijo Mycle Schneider, analista de políticas energéticas y nucleares radicado en París que trabaja habitualmente en Japón.

En 2002 se descubrió que Tepco falsificaba información sobre seguridad y la empresa fue obligada a cerrar sus 17 reactores, incluidos los de la central de Fukushima I, ubicada unos 240 kilómetros al norte de Tokio, en el este del país, sobre el océano Pacífico.

Ejecutivos de Tepco admitieron haber presentado unos 200 informes técnicos con datos falsos en las dos décadas anteriores. La maniobra quedó expuesta porque un ingeniero nuclear estadounidense que trabajaba en la empresa la dio a conocer, dijo Schneider a Tierramérica.

En 2007, un terremoto de 6,6 grados obligó a Tepco a clausurar los siete reactores de la central nuclear más grande del mundo, ubicada en la costa oeste de Japón. La planta de Kashiwazaki-Kariwa se cerró por 21 meses para realizar reparaciones y pruebas antisísmicas adicionales. Sólo cuatro de sus reactores volvieron a operar.

"No hay un solo lugar de Japón que no sea propenso a los terremotos", dijo Schneider.

Japón obtiene un tercio de su electricidad de 55 reactores nucleares, lo que lo coloca tercero luego de Francia, con 59, y de Estados Unidos, con unos 100. Japón no tiene petróleo, gas natura ni carbón y es un gran consumidor de energía. El país planea construir otros 15 reactores.

Otras instalaciones atómicas japonesas han experimentado fallas.

En 2004, un accidente mató a cinco trabajadores. En 1996, otro provocó una lluvia radiactiva que alcanzó los suburbios del nororiente de Tokio, pero tuvo poca repercusión pues el gobierno prohibió a los medios divulgar la información, sostuvo el periodista Yoichi Shimatsu, ex editor de The Japan Times Weekly, en un artículo publicado en The 4th Media.

Los ambientalistas japoneses protestan desde hace tiempo por regulaciones estatales inapropiadas y la cultura de la industria nuclear de encubrir sus errores.

El problema es que las empresas de energía nuclear como Tepco y las agencias reguladoras del gobierno son "esencialmente lo mismo", dijo a Tierramérica el presidente de la no gubernamental Coalición Canadiense para la Responsabilidad Nuclear, Gordon Edwards.

Esa situación se repite en Japón, en Canadá, Estados Unidos y en otros países, planteó Edwards.

"Hay pocos expertos nucleares independientes en el mundo. Todos trabajan para la industria, o lo hicieron antes y ahora son reguladores", señaló.

Canadá tiene una gran industria nuclear de propiedad estatal, con 17 reactores que aportan 15 por ciento de la electricidad del país.

El gobierno canadiense ha vendido reactores Candu a varios países, entre ellos Argentina y, más recientemente, China.

Las plantas nucleares de Canadá han sido objeto de múltiples reparaciones, todas ellas costosas, y también de clausuras, principalmente por filtraciones. Aunque no hubo víctimas fatales, pero los costos de reparación ascienden a miles de millones de dólares.

La industria y las agencias de fiscalización no tienen interés en educar al público o a los gobernantes, dijo Edwards. "Nunca explican que la radiactividad no es algo que puede apagarse. No explican que incluso cuando se clausura un reactor éste sigue generando una enorme cantidad de calor que debe eliminarse para impedir la fusión del combustible", destacó.

Un claro ejemplo es el reactor número cuatro de Fukushima I, que estaba clausurado desde diciembre. Pero el combustible ya usado sumergido en las piscinas de almacenamiento comenzó a recalentarse cuando el sistema de refrigeración dejó de funcionar por el terremoto.

Para John Luxat, experto en seguridad nuclear de la Universidad McMaster, cerca de Toronto, los edificios de Fukushima resistieron bien, pero hubo un problema con el generador eléctrico que debía alimentar el sistema de enfriamiento.

Canadá tiene una importante reguladora, que es la Comisión Canadiense de Seguridad Nuclear (CNSC, por sus siglas en inglés), señaló Luxat a Tierramérica, encargada de hacer cumplir las normas.

Para dirigirla, el gobierno designa a expertos de la industria y de otros sectores. Toda nueva norma eleva considerablemente los costos, admitió Luxat, quien trabajó en la industria nuclear canadiense.

"En 2008, cuando la presidenta de la CNSC (Linda Keen) intentó poner las regulaciones canadienses en línea con los estándares internacionales, el gobierno la destituyó", dijo a Tierramérica el analista nuclear de Greenpeace Canadá, Shawn-Patrick Stensil.

Uno de los cambios que Keen promovió fue ordenar el uso de generadores de respaldo alimentados a gasóleo en caso de que se presentara una falla eléctrica tras un terremoto, añadió.

"La independencia de la Comisión quedó comprometida con la designación de un presidente favorable a la industria nuclear", sostuvo.

La CNSC y la industria se niegan a divulgar sus estudios sobre seguridad para que los evalúen colegas independientes, argumentando que es demasiado riesgoso hacerlos públicos, dijo Stensil.

"La industria siempre exagera la seguridad y los beneficios y subdeclara los costos y los riesgos", dijo a Tierramérica Mark Mattson, de la organización no gubernamental Lake Ontario Waterkeeper.

"Es imposible conseguir que aporten evidencias que sostengan sus argumentos", dijo.

La mayoría de los reactores nucleares de Canadá se encuentran en la región del Gran Toronto, en el este del país, donde viven casi seis millones de personas.

A fines de este mes, se celebrarán audiencias públicas para discutir la construcción de dos reactores más, aunque la decisión de construirlos ya se tomó en la esfera política, señaló Mattson.

"En realidad no necesitamos esa energía adicional. El único motivo por el que esto sigue adelante es para fomentar la industria", dijo.

jueves, 17 de marzo de 2011

Desastre nuclear en Japón despierta a Francia (J. Godoy-IPS)



Desastre nuclear en Japón despierta a Francia
Por Julio Godoy

PARÍS, 17 mar (IPS) - La mayoría de los franceses no se planteaban si los 58 reactores nucleares del país eran lo bastante seguros como para seguir operando varios años más hasta que Japón comenzó a tener problemas en las centrales de Fukushima.

La ciudadanía ignoraba las pruebas manejadas por activistas, quienes, pese a la indiferencia general, siguieron cavando en las inconmensurables complejidades de la burocracia francesa en materia energética para encontrar la verdad sobre la precariedad de las plantas nucleares.

Tras la catástrofe nuclear japonesa, hasta el más estoico de los franceses comenzó a reflexionar sobre la posibilidad de que el país esté al borde del desastre.

No se han hecho encuestas de opinión representativas, pero tras conocerse las explosiones en la central nuclear de la prefectura de Fukushima, una cantidad sustancial de personas consultadas por algunos periódicos dijeron estar a favor de una política menos dependiente de la energía atómica.

La prensa conservadora, a favor las centrales nucleares, reveló el jueves que el año pasado hubo 1.000 accidentes de distinta intensidad en los complejos atómicos del país.

Los datos oficiales figuran en un informe sobre seguridad en las centrales de Francia que será presentado al parlamento en abril. El documento elaborado por la Agencia de Seguridad Nuclear debía ser confidencial, pero tomó estado público luego de lo ocurrido en Japón tras terremoto de nueve gados en la escala Richter y el posterior tsunami.

Francia es el país europeo con más centrales nucleares en funcionamiento y el que más depende de esa fuente de energía en el mundo.

Los 58 reactores generan 80 por ciento de la electricidad consumida. La densidad de su ubicación es tal que nadie puede estar nunca a más de 300 kilómetros de un reactor.

La gran cantidad de accidentes en las centrales atómicas no son nada nuevo para los activistas franceses. La mitad de las plantas tienen más de 25 años, dijo a IPS el presidente del Observatorio de Energía Nuclear, Stéphane Lhomme.

"La mitad de los reactores están por llegar al final de su vida útil y padecen los problemas de la edad", indicó.

Numerosos reactores sufren, además, de "defectos de diseño", que regularmente causan anomalías técnicas, explicó Lhomme. "Francia estuvo varias veces al borde de un desastre nuclear en los últimos 10 años", aseguró.

Cuando el huracán Martin azotó la sudoccidental costa atlántica de Francia en diciembre de 1999, la planta nuclear de Blayais, cerca de la ciudad de Bordeaux, se inundó de agua de mar y debió permanecer cerrada varios días. "Estuvimos cerca de una catástrofe", recordó Lhomme.

Una grieta en el sistema de enfriamiento de la central de Civaux, en mayo de 1998, ocasionó una gran filtración radioactiva que estuvo varias horas fuera de control. La planta permaneció cerrada 10 meses.

Varias centrales francesas están ubicadas en zonas sísmicas, indicó Lhomme. "El riesgo de un terremoto de la intensidad del de Japón es bajo en Francia, pero nuestras plantas son más frágiles que las de los japoneses", apuntó.

La central más antigua de Francia, en Fessenheim, cerca de la frontera con Alemania y Suiza, está en "una zona de mucha actividad sísmica y cerca de un río". Tuvo numerosos problemas técnicos, la mayoría en sus sistemas de enfriamiento, y debió permanecer cerrada cuando 50 metros cúbicos de gas radioactivo se filtraron a la atmósfera, añadió.

No parece que Francia vaya a disminuir su dependencia en la energía nuclear en el futuro cercano, pese a la amplitud de pruebas sobre los defectos técnicos.

"Todos los partidos políticos defienden esa fuente de energía y están vinculados de una forma u otra al complejo industrial. Francia no tiene otra alternativa", explicó.

No sorprende que el gobierno francés haya tratado de minimizar la dimensión de la crisis japonesa. La explosión en Fukushima "no fue una catástrofe", declaró al principio el ministro de Energía, Eric Besson. Luego se corrigió y dijo que se "había vuelto una pesadilla".

"Es legítimo un debate sobre energía nuclear en Francia, pero no indispensable. Sigo creyendo en su uso con fines civiles", añadió Besson.

La oposición llamó a realizar un referendo sobre el uso de la energía nuclear. Los dirigentes del Partido Verde sugirieron eliminarla en 25 años.

El primer ministro francés François Fillon tildó de "absurda" la conclusión a la que llegaron periódicos y ambientalistas de que "tras el accidente de Fukushima la energía nuclear estaba condenada definitivamente".

El gobierno anunció que controlaría la seguridad de todas las plantas operativas.

La primera medida que Francia puede tomar para reducir su dependencia en la energía nuclear es disminuir el "descuidado consumo eléctrico", sostuvo Lhomme. "Ahorraríamos una gran cantidad si aisláramos mejor las casas y los edificios y dejáramos de calentarlas con electricidad", añadió.

Ochenta por ciento de los hogares franceses usan radiadores eléctricos.

"Es la consecuencia de la connivencia entre el proveedor estatal monopólico Eléctricité de France, y la industria de la construcción, que no instala gas ni otros sistemas de calefacción en las viviendas", explicó Lhomme.

Francia podría abandonar la energía nuclear en 2035 si implementa un política basada en la eficiencia energética, para reducir el consumo innecesario, y en un programa masivo para usar fuentes renovables, en especial la eólica y la solar, según négaWatt, asociación de 350 especialistas.

"En 2035 podríamos cerrar todas las plantas nucleares y sólo depender de generadores geotérmicos e hidroeléctricos de menor escala, grandes parques con turbinas eólicas, estructuras fotovoltaicas y unidades de biomasa, y tener suficiente energía para satisfacer los requerimiento eléctricos del país", dijo a IPS el director de négaWatt, Thierry Salomon.

Francia consumiría en 2050 el doble de electricidad que ahora y podría no necesitar la energía nuclear, según Salomon. "No volveremos a usar velas ni necesitaremos de centrales atómicas", añadió.

lunes, 14 de marzo de 2011

Convulsión por el uso de la energía nuclear (notimex)

Dallas, 14 Mar (Notimex).- El terremoto del pasado viernes en Japón no sólo estremeció el territorio de esa nación oriental, sino que también convulsionó la viabilidad del uso de la energía nuclear en el mundo.

El fuerte sismo de 9.0 grados Richter provocó daños en al menos tres plantas nucleares del norte de Japón y dejó paralizadas otras 11 de las 55 instalaciones de ese tipo en el país asiático.

Este hecho amenaza con derrumbar los múltiples proyectos nucleares que comenzaban a resurgir en Estados Unidos y en otros países, y frena una vez más el desarrollo de este tipo de energía.

Ante temores desatados por la crisis en Japón, este lunes Alemania y Suecia anunciaron que aumentaran las medidas de seguridad de sus reactores nucleares y posiblemente reducirán su dependencia.

En Estados Unidos, los sucesos en Japón podrían descarrilar los proyectos de unas 16 compañías que muestran interés en construir nuevas plantas nucleares, algunas de las cuales ya emitieron anuncios formales de dichos planes.

En Texas, lo ocurrido esta semana amenaza con aniquilar un proyecto de 10 mil millones de dólares de la compañía NRG Energy, para expandir su planta nuclear en Bay City, Texas, con dos nuevos reactores.

Analistas de Barclays advirtieron que la presión por lo registrado en Japón, podría marcar para NRG Energy el final de la garantía de crédito otorgada este mes por el Departamento de Energía de Estados Unidos, lo que podría conducir a una cancelación en el corto plazo.

Los problemas nucleares provocados por el terremoto en Japón ocurren cuando parecían rebasadas las preocupaciones de seguridad y varias naciones se aprestaban a darle una segunda oportunidad a la energía nuclear como una vía viable para la producción de electricidad.

Ante los actuales temores sobre el calentamiento global y elevados costos del gas natural, la imagen de las plantas nucleares orientadas a la generación de electricidad empezaba a cambiar en las distintas sociedades del mundo.

Múltiples voces han dicho que ante los altos costos de la energía, la vía nuclear constituye una fuente sustentable y viable de menor impacto en el medio ambiente.

Algunos promotores de la energía nuclear proceden de grupos ambientalistas como, Patrick Moore, co fundador de Greenpeace, quien sostiene que esta vía es una opción cuyos beneficios superan sus riesgos potenciales.

Durante más de 30 años tras el accidente en la planta de "Three Mile Island" en Pensilvania en 1979 y el posterior incidente de 1986 en la planta de Chernobyl en Ucrania, Estados Unidos y otros países congelaron la construcción de plantas y el desarrollo de este tipo de energía.

Estados Unidos no ha construido ninguna planta nuclear desde hace más de 35 años y su número se ha mantenido reducido a 104.

En el mundo hay 440 plantas nucleares comerciales en 30 países, que proveen 14 por ciento de la energía eléctrica que se consume en el planeta.

Estados Unidos, con 104 plantas nucleares, Francia con 59 y Japón con 55, encabezan a las naciones con más reactores en el mundo, de acuerdo con la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).

Seguido de Rusia, Corea del Sur, Alemania, Canadá, Ucrania, China y Suecia, en la lista de los primeros 10 países que más utilizan este tipo de energía.

domingo, 6 de marzo de 2011

Dependencia energética española (Javier González N. - El País)



La dependencia energética de España supera el 70%, casi el doble que el resto de la Unión Europea. Donde se hace más patente esta situación es en los hidrocarburos, ya que nuestro país se ve obligado a importar prácticamente el 100% del petróleo y del gas natural que se consume.

El año pasado, se consumieron en España 67,10 millones de toneladas de productos petrolíferos, según Cores, organismo del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. De esa cantidad, solo 122.000 toneladas se extrajeron en la Península, la mayoría en aguas del Mediterráneo frente a Tarragona, en los yacimientos «Casablanca» y «Boquerón». Es decir, que la producción de petróleo de nuestro país únicamente cubrió el 0,18% de las necesidades. Esas 122.000 toneladas de crudo se «las traga» en un solo día cualquiera de nuestras refinerías.

Algo parecido sucede con el gas natural, cuyo consumo en España en 2010 fue de 404.042 GWh. En este caso, los 664 GWh que se producen aquí cubren aún menos la demanda total, en concreto, el 0,16%. Esa cantidad equivale al consumo de 90.000 viviendas durante un año.

Los pagos por la compra de crudo que realizaron las compañías que trabajan en nuestro país sumó 20.405 millones de euros entre enero y noviembre de 2010, último dato de Aduanas recogido por Cores. A esa cifra habría que añadir otros 39.506 millones por las importaciones de productos petrolíferos en el mismo periodo, como gasóleos, querosenos, fuelóleos, etc... y restar 8.520 millones ingresados por las exportaciones de otros combustibles, sobre todo gasolinas. Por lo tanto, tenemos un saldo negativo que supera los 51.000 millones de euros.

Las importaciones de crudo procedieron en un 60% de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) y un 40% del resto. El origen está muy repartido, fundamentalmente por motivos de seguridad, siendo Irán (14,6% del total), Libia (13%), Rusia (12,7%), Arabia Saudí (12,5%) y Nigeria (10,6%) nuestros principales proveedores.

La factura de gas natural se elevó a 6.976 millones de euros en los once primeros meses de 2010. En este caso, no existen exportaciones. Entre los países que nos venden el gas destaca Argelia, con un 36,6% del total. El 60% de ese porcentaje nos llega a través del gasoducto del Magreb (cruza el estrecho) y el 40% en metaneros (barcos que transportan el gas en estado líquido). Nigeria fue el segundo mayor proveedor de gas en 2010, según Cores, con el 18,8%, seguido de Qatar, con el 15,9%.